3Foto© ideal.esLos hoteles de Bilbao registran una ocupación un 10% inferior a la de ediciones anteriores del BBK Live
Y se acabó. Más allá de estos casos extraordinarios, el resto del personal cumplía con profesionalidad. Mi experiencia me dice que son mayoría absoluta los trabajadores que no cogen baja con fiebre, jaqueca ni gastroenteritis. Y abundan quienes, tras la muerte u hospitalización de un familiar, pasan la noche en el hospital o van al entierro y de allí, al aula a impartir clase.
Pero llaman más la atención los casos sangrantes, casi divertidos. A la hora del café, nadie encomia la actitud del trabajador que no ha cogido una baja en su vida. Es aburrido y de mal gusto. Lo que entretiene es hablar de Manolito Tortícolis, así lo llaman, que terminó su baja el lunes y el viernes ya estaba quejándose de dolor en el cuello, así que nueva baja a la vista.
El problema de las bajas es generalizar lo anecdótico y creer que media España es como la señora que trabajó un año de ocho o como Manolito Tortícolis. Más que castigar a todo el que enferme, habrá que aumentar las inspecciones, perseguir los casos sangrantes, que todos conocen, y no mirar para otro lado por una falsa solidaridad que a nadie beneficia: ni al trabajador ni al país.