© ideal.esEl calor también derrite la productividad en el trabajo
Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) alertaban de temperaturas superiores a los 40 grados en muchas zonas de la península ibérica. El riesgo para la salud se sitúa en los 30 grados, según los expertos. La normativa laboral, recogida en el Real Decreto 486/1997, establece unos límites aún más bajos: entre 17 y 27 grados en oficinas y entre 14 y 25 grados en actividades ligeras.
Las altas temperaturas no solo afectan a la salud, sino también a la capacidad para trabajar. Al cansancio, la deshidratación y la pérdida de concentración se suman riesgos como la insolación, los problemas renales y los trastornos neurológicos.
Distintos estudios señalan que la productividad laboral disminuye entre un 2% y un 3% por cada grado que se supera la barrera de los 20 grados. El efecto se intensifica en los episodios de calor extremo. Una investigación de la Universidad de Zaragoza concluye que, cuando las temperaturas alcanzan o superan los 37,8 grados, aumenta un 35,9% el tiempo que los empleados dedican a actividades no laborales dentro de su puesto de trabajo.