3Foto© larazon.esMomento insólito en Roland Garros: «Me he cagado, no puedo moverme más»
No fue una lesión muscular ni un mareo producto de la tensión. Fue algo más vulgar y, precisamente por eso, más desconcertante. Gea se acercó al supervisor del torneo con gesto desencajado y una urgencia imposible de disimular. «¿Hablas francés? Me he cagado. Tengo que ir al baño. No puedo moverme más», soltó, antes de reconocer que temía no poder siquiera abandonar la pista a tiempo.
Durante unos segundos, la Suzanne Lenglen quedó suspendida en una mezcla de desconcierto y pudor. El juez escuchaba incrédulo mientras el público intentaba comprender qué estaba ocurriendo. En un deporte construido alrededor del autocontrol y la compostura, la escena rompía cualquier protocolo no escrito: un jugador exponiendo su fragilidad más humana frente a miles de personas.
Khachanov aguardó al otro lado de la red sin protestas ni gestos exagerados. El ruso entendió rápido que el encuentro había dejado de ser únicamente un problema deportivo. Gea salió apresuradamente hacia los vestuarios y regresó minutos después dispuesto a continuar, aunque ya condicionado físicamente.